Mi experiencia de trasplante de pelo

Recuerdo la cara de susto de mi madre cuando vino a buscarme al aeropuerto de Barajas después de un fin de semana de turismo sanitario por Estambul. "Pareces una mezcla entre Doraemon y Kiko Rivera", dijo de broma, pero preocupada. Estuve una semana con los mofletes, la nariz y el entrecejo hinchados como globos porque me había bajado la anestesia local que me inyectaron en la cabeza. Ya me avisaron los doctores que me pusieron pelo que me podía pasar si no me ponía la cinta de ninja apretando la frente. Al igual que el mar de costras que me salieron cubriendo las heridas del injerto. Menos mal que era invierno y tenía la excusa perfecta para llevar siempre un gorro puesto. "¿Pero eso te va a funcionar seguro? No tiene buena pinta, suena muy raro", me replicaba sorprendida. "No lo sé, pero tengo 10 años de garantía así que siempre puedo volver", decía buscando la gracia fácil porque no sabía la respuesta correcta.

Ahora sí la sé.

No, no me ha hecho falta volver. Justo un año después de ponerme 4.200 pelos en el Hospital de Estambul, creo que puedo decir eso de que ya no seré calvo. "Qué buena melena tienes". Me he cansado de escuchar la frase en los últimos meses. Sí, tengo el doble de pelo que hace un año. Ese mes en el que viajé al barato edén de los alopécicos para hacerme un injerto capilar, fue lo más inteligente que pude hacer. A pesar de esto, más de 10.000 al año en 250 clínicas turcas por un precio que ronda los 2.000 euros. En España está entre 8.000 y 15.000 euros. Complicado que compitan los centros capilares contra el nuevo negocio en auge del llamado turismo sanitario subvencionado por el Gobierno, para atraer a turistas y con unos doctores con un salario mucho más bajo.

Aquí viene la primera cuestión: ¿Injertos capilares 'low cost' es igual a menor calidad o peor tratamiento? El principal inconveniente es el seguimiento postquirúrgico. A 3.500 kilómetros de distancia no es lo mismo que en la clínica de tu ciudad. En España tenemos muchos centros estéticos con prestigiosos profesionales que también te ayudan con la financiación de los pagos. Más caro pero más seguro y cómodo. Es la opinión en general. Pero la verdad que teniendo a un profesional en Turquía como es el Dr. Arslan, no hay ningún problema al que temerle.

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